La vivienda sostenible: ¿el futuro del residencial español?

Un viaje a Lisbjerg Bakke en Aarhus.
Foto por Daniel Lorentzen en Unsplash

Construir sin límites fue la norma entre finales de los ochenta y 2008. Entonces, sólo se tenía en cuenta obtener beneficios a muy corto plazo. Ahora parece que las lecciones aprendidas y la preocupación creciente por el cambio climático están provocando un cambio de mentalidad en el sector residencial. ¿Ya ha llegado el momento de la vivienda sostenible?

La vivienda sostenible no ha ocupado, precisamente, un papel protagonista en el mercado inmobiliario español. En nuestro país, el boom del ladrillo dio lugar a un gran número de promociones residenciales mal acabadas, construidas a partir de materiales de baja calidad, y con muchas deficiencias vinculadas con la impermeabilización y el aislamiento térmico.

Más de diez años después de que estallara la burbuja inmobiliaria, las consecuencias de esa época de excesos e intrusismo aún perduran. Según la asociación sin ánimo de lucro GBCe, en 2020, 26 millones de viviendas y otros 679 millones de m2 de edificios no residenciales fueron los responsables del 40% de las emisiones de CO2 y del 30% del consumo energético generados en total en España. 

planta en maceta verde sobre suelo de madera marrón
Foto por Pickawood en Unsplash

Cualquier vivienda levantada bajo criterios no sostenibles impacta, en mayor o menor medida, en el avance del cambio climático. Por ejemplo, materiales típicos del sector de la construcción como el acero o el cemento emiten carbono a la atmósfera, como resultado de su extracción, procesamiento, fabricación, transporte e instalación. Además, el uso de energía en los edificios para su iluminación, calefacción y refrigeración también conlleva emisiones de gases de efecto invernadero.   

Está demostrado que invertir en vivienda sostenible es una decisión rentable a largo plazo para los propietarios. Es por eso que el número de grandes promotoras que se suman a este nuevo fenómeno va al alza con el paso del tiempo. En general, los objetivos de empresas como Merlin o Neinor, que ya han tomado parte activa en este cambio de paradigma, son: aportar valor añadido a sus clientes, lograr una ventaja competitiva, restablecer la imagen tan dañada del sector, y cumplir con las regulaciones europeas y nacionales. 

Uso de materiales de construcción ecológicos en obra nueva

Hasta el 40% del CO2 que producen los edificios a lo largo de su vida útil se encuentra embebido en sus materiales. Para poder descarbonizar el sector del real estate es necesario sustituir estos productos por otros que cuenten con una baja huella de carbono o que puedan reutilizarse.

Para que un material de construcción sea completamente sostenible, hace falta que los procesos empleados para su obtención y colocación también lo sean. Además, su uso debe repercutir en el ahorro de energía del hogar y mejorar la calidad de vida de las personas que viven en él. Algunos de los materiales más valorados en la construcción ecológica, que no contienen elementos tóxicos y que pueden reciclarse, son:

Madera

La madera genera un impacto ambiental mínimo en su producción y ciclo de vida, siempre que tenga un origen certificado y sostenible. Se trata de un material que juega a favor del aislamiento de los edificios y que, como consecuencia, permite ahorrar en calefacción y/o aire acondicionado.

Corcho

Después de Portugal, España es el segundo país del mundo que más corcho produce. Estamos de suerte, porque es un material 100% natural y reciclable que, además, es muy resistente, cuenta con propiedades impermeables y aislantes, y no es nada inflamable. Una curiosidad: funciona como un insecticida natural, ya que es capaz de repeler insectos pequeños.

Celulosa

Procedente de papel de periódico reciclado, la celulosa es un producto ecológico resistente al fuego, que se utiliza sobre todo para aislar suelos, el interior de paredes y tejados. Por otro lado, su aplicación es rápida, no contamina y no emite ningún tipo de sustancia tóxica.

Bambú

Hace más de cien años que se utiliza en zonas tropicales y asiáticas del planeta gracias a que puede emplearse como sustituto de la madera y a que es muy resistente. Es un material barato, ideal para climas cálidos y húmedos, y perfecto para construir las estructuras de las viviendas.

El impulso de la rehabilitación de viviendas

Aunque apostar por materiales sostenibles en obra nueva es muy importante, el grueso de la descarbonización en el sector de la edificación se encuentra en la rehabilitación de viviendas de segunda mano. De hecho, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) de 2018, la mitad de los activos residenciales que hay en España tiene más de cuarenta años. Esto provoca que el 15,9% de la población resida en hogares con goteras, humedades, problemas estructurales y en los que es imposible alcanzar una temperatura adecuada.

A pesar de que la mayoría de los visados de dirección de obra se conceden para nuevas promociones y no para reformas de viviendas, todo apunta a que la situación cambiará en los próximos años. Prueba de ello es que el Gobierno español prevé destinar 4.500 millones de euros de los fondos europeos Next Generation a la rehabilitación de medio millón de viviendas entre 2021 y 2023. 

Con todo, uno de los últimos informes elaborados por la Fundación Naturgy señala que España debería multiplicar por 25 su tasa de rehabilitación de edificios para poder cumplir con los objetivos de eficiencia energética del Pacto Verde Europeo. El objetivo es lograr una tasa de renovación de edificios de entre el 2% y el 3% anual en 2050. Actualmente, la media europea está en el 1% y España se encuentra a la cola de este ranking.

La importancia del ahorro energético

Por último, para poder dar la bienvenida a un parque de viviendas sostenibles en España es imprescindible aumentar la eficiencia energética de los inmuebles. Según Innomads, no será posible cumplir los tratados internacionales de descarbonización de la economía, si no se acometen mejoras en este ámbito en el 99% de las viviendas que existen en nuestro país.

Parece que el autoconsumo eléctrico será un buen aliado para alcanzar este objetivo. Se estima que, si se apuesta por esta modalidad, no sólo se contribuye a cuidar el planeta, sino que se consigue un ahorro en la factura de la luz de entre el 30% y el 75% en el caso de instalaciones sin baterías, y del 95% en instalaciones con baterías.

Que en 2018 el Congreso acordara eliminar el conocido como ‘impuesto del sol’ ha supuesto que muchos hogares españoles hayan empezado a generar su propia energía renovable en sus hogares. Según Innomads, en 2021, aproximadamente 5.000 viviendas promoverán instalaciones de autoconsumo como placas solares como una inversión rentable a largo plazo. 

Está claro que no sólo las promotoras se han dado cuenta de la importancia del ahorro energético, del uso de materiales sostenibles para la construcción o de los beneficios que trae consigo una reforma bien hecha. Los ciudadanos también han entendido que el futuro del real estate pasa por la sostenibilidad y las buenas prácticas, dos aspectos que sin duda contribuyen a la mejora de su salud y calidad de vida.

Gráficos:

Visados de dirección de obra concedidos para obra nueva en España (2020)

Visados de direccion de obra concedidos para obra nueva en España (2020)
Fuente: Fundación Laboral de la Construcción.

Visados de dirección de obra concedidos para reforma o rehabilitación de edificios en España (2020)

Visados de dirección de obra concedidos para reforma o rehabilitación de edificios en España (2020)
Fuente: Fundación Laboral de la Construcción.

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